
Las fronteras de la cirugía estética superaron en Estados Unidos a los hombres y mujeres que quieren parecer más atrayentes o frenar el envejecimiento, alcanzando a los perros y gatos sometidos por sus dueños a implantes de siliconas, lifting en los párpados o rinoplastias. La nueva tendencia -según los últimos datos de Petplan, un plan de seguros sanitarios para mascotas- llevó en 2011 a gastar 62 millones de dólares para intervenciones estéticas o "correctivas" en perros y gatos.